
Me sentía mal, todo mi cuerpo me dolía, y tenía la sensación de haber estado dormida en piedras, en lugar de un colchón. Abrí los ojos lentamente para poder fijar mi vista, y saber donde me encontraba.
Era una habitación. No, no una de hospital, si no una simple habitación de un hotel de los Ángeles. La lámpara que estaba a mi costado, estaba encendida y las cortinas evitaban que traspasara la luz del exterior. No estaba segura de que hora era, ¿sería aun de día? ¿O de noche?
Me levanté de la cama, tambaleándome un poco por haberme alzado de golpe, y me di cuenta que ya no usaba el vestido negro. Mi ropa había sido remplazada por un pijama, pero no era cualquier pijama, era la mía. Recuerdo haber dejado ese juego en… la casa de Melody. Seguramente ella me la había traído hasta aquí. Cuando me mire en el espejo de la habitación, me di cuenta que tenía ojeras, algo que en otros tiempos, me hubiera alterado. Ahora ya ni siquiera me importaba mi aspecto. Mi cabello estaba enmarañado, sin brillo, sin vida… justo como me sentía ahora. Camine hasta la puerta descalza, y la abrí buscando al o la culpable de mi estancia aquí.
Un sofá color azul marino estaba frente a mi, con mi amiga Melody en el, quien parecía estar entretenida con la televisión de pantalla plana, que estaba a mi costado. Al darse cuenta de mi presencia, llego hasta a mí, y me abrazó.
— Me alegra tanto que hayas despertado—murmuró sobre mi oído.
— Mel—la aleje un poco de mi, para verla— ¿Dónde estamos?

— Bueno…—hizo una mueca y luego me sonrío— Estamos en la habitación de tu hermano.
— ¡¿DE MI QUE?! —pregunté exaltada, yo era hija única. ¿Cómo era posible?
— Justo era lo que deseaba preguntarte. Tú nunca me dijiste que tenías un hermano.
— ¡Es por qué yo no tengo! ¡No es posible!
— Entonces explícame porque ese chico, tan lindo y tierno dijo que era tu hermano.
— ¿Qué chico? —pregunté buscando por toda la habitación.
— El no esta aquí Azalea —me tomo de la mano y me invito a sentarme en el sillón. Apago el televisor, y comenzó con su relato.
— Azalea, cuando iba ir por ti al hospital, para que… bueno, fuéramos al funeral, un chico te tenía en brazos. Se veía bastante preocupado.
— ¿Cómo era? —pregunté extrañada.
— Alto, de cabello castaño, y piel apiñonada—suspiro, como si describiera al chico de sus sueños— Usaba un traje negro, y… unos lentes oscuros que le cubrían gran parte de la cara.
— No me parece familiar, pero espera ¿Él dijo que era mi hermano?
— Si—sonrío—Y en verdad si lo parecía, te cuido todo el tiempo en el que estuvimos en el auto.
— Alto—la detuve—Ahí me perdí.
— Verás, cuando te vi ahí entre sus brazos, le dije que quien era y porque te sacaba del hospital de esa forma—se mordió el labio—El respondió “ella es mi hermana, se puso mal, y no deseo dejarla en el hospital, hasta que acabé el funeral”, yo me ofrecí para cuidarte, y nos trajo a ambas aquí.
— ¡Estas loca Melody! ¡¿Cómo puedes irte con un extraño?! ¡¿No se te ocurrió pensar que es un sádico y nos tiene encerradas aquí para mutilarnos?!
Ella soltó una sonora carcajada, y la empujé un poco con mi hombro, para que dejará de burlarse.
— Siempre tan dramática amiga mía.
— Burlona. Enserio Melody, ¿Por qué confiaste en ese tipo?
— Azalea —negó con la cabeza—En primera, la puerta esta libremente de ser abierta, así que si lo deseas puedes salir de la habitación y gritar como loca que te tienen secuestrada—la fulmine con la mirada y ella sonrío—Segunda, mi hermano Jeremy esta aquí también, solo que fue por algo de comer. Y tercera, confíe en Zac, por qué parece buena persona.
— ¿Eh? —me pase la mano por la frente, y mis dedos se atoraron entre los nudos de mi cabello. Suspire.
— Amiga, ¿De verdad te encuentras bien?
— Oh, ¿lo dices por el hecho de que mis padres están muertos?, ¿de que perdí todas mis pertenencias en el incendio de mi casa?, o ¿por qué apareció un hermano que yo no sabia que existía?
— Azzie—me regaño.
— ¡Basta ya de eso Melody! ¡Lo único que quiero es despertar de esta pesadilla! —me levante del sillón— ¡Quiero de vuelta a la Azalea de antes! ¡La que se preocupa por su manicure! ¡Por estar siempre a la moda! ¡La que ama tener el cabello bien arreglado! —grité con desesperación.
— Relájate Azzie.
— ¡No me pidas que me relaje Melody Haven Moore! ¡Tú estarías igual si estuvieras en mi lugar!
Cuando mi amiga estuvo a punto de responderme, la puerta se abrió y dos chicos entraron. El primero tenía el cabello largo y castaño, era sin duda unos centímetros mas bajo que el otro. Tenía unos precios ojos verde manzana, y combinaban con su tono de piel. Usaba unos jeans ajustados y una playera con la imagen del grupo “The Fray” en ella. Por supuesto que sabía quien era él, era Jeremy el chico más alivianado y bromista que he conocido. Hermano mayor de mi amiga Melody.
Sin embargo cuando pose mi vista en el otro chico me petrifique.
Era aquel chico de ojos celestes. Su cabello castaño, era un poco más corto que el de Jeremy y con la luz del foco, reflejó unas tonalidades rubias en el. Debajo de esos ojos, vislumbre marcas grisáceas, justo como las mías: ojeras. Portaba el mismo traje negro que usaba cuando lo golpee, así que me di cuenta que no había dormido tanto tiempo.
Pero… al ver a ese chico de nuevo, unas preguntas atravesaron en mi mente… ¡¿Quien era el tipo?! ¡¿Y por qué siempre estaba asechándome?!
Nuestras miradas se encontraron, y la rabia de nuevo se apoderó de mí.
— ¡Azalea! —gritó Jeremy dejando unas bolsas sobre una mesita, que parecía ser como el comedor, y me abrazó— ¡Hasta que despertó la bella durmiente! —dijo sobre mi oído teniéndome aun abrazada.
— ¡Lo único malo es que no llego ningún príncipe a despertarme! —dije abrazándolo con fuerza, y olvidándome un poco de la rabia que me había abrumado.
— Si quieres puedes hacerte la dormida, y te despierto con un beso—lo solté y le propine un golpecillo en el hombro— ¡Auch! —se quejó— Yo nada mas decía—se cruzó de brazos y le sonreí.
— Jeremy deja de molestar a mi amiga—lo tomo del brazo, y lo alejo de mi—Acompáñame a la tienda por unos chocolates.
— ¡Pero si acabo de bajar! —dijo como niño pequeño y ambos salieron por la puerta.
No puedo creer lo que hizo Melody ¡Me dejo con este!
Me quede postrada en mi lugar, esperando a que el hablara, pero el simplemente se limito a sacar las cosas de las bolsas que ellos traían. Observe pequeñas cajitas de cartón con el sello de Burger King en ellas.
¿Así que tanto el como Jeremy habían ido por hamburguesas?
— ¿Simplemente te me quedarás mirando? —pregunto el, con aquella voz suya, sin siquiera voltear a mi dirección— ¿O estas esperando el momento perfecto para golpearme de nuevo?
Me enojé de verás.
— ¡¿Quieres decirme quien rayos eres?! ¡¿Y por qué siempre estas donde voy?! —tome aire— ¿Me estas espiando?
— Si te refieres a que siempre estoy cerca de ti, y de que se todos tus gustos—se quedo pensando un segundo— incluso el hecho de que se como prefieres tomar él café, —se encogió de hombros—si esta bien… lo admito. Te estoy espiando.
— ¡Eres un pervertido! ¡Quien quiera que seas!
Por fin volteo a verme. Se irguió y camino hasta mi. Cuando lo tuve enfrente, pensé que me tiraría al sofá y empezaría a besuquearme, pero en vez de eso me ofreció la mano. Lo mire extrañada.
— Me llamo Zachary—insistió en que lo tomara de la mano, y así lo hice—Pero todos me dicen Zac.
El cosquilleo que sentí en la palma de la mano, me hizo sentir extraña, pero no lo demostré.
— No tienes que presentarte—me bajo de mis pensamientos—Se todo de ti Azzi—soltó mi mano y nuevamente se dirigió a la mesa a acomodar todo.
¡¿Zac?! Melody se refería a él. Lo mire sin entender nada. ¡Él no se parece a mí! ¡No es mi hermano!
— Tu no eres mi hermano—camine hasta él, y me puse en donde pudiera verme—Soy hija única.
— Así que tu amiga ya te lo dijo—suspiro—Esperaba tener la oportunidad de decírtelo yo…
— ¡ME ESTAS MINTIENDO! ¡MIS PADRES ME LO HUBIERAN DICHO!
El famoso Zachary levantó mí vista hacia mí, y arrugo la frente al ver como caía una lágrima de mis ojos.
¡No es momento de llorar!
Me tragué el dolor, haciendo que mi garganta me asfixiara un poco.
— Lo lamento—dijo con sinceridad—-Exactamente por eso no te lo dijeron. No querían decepcionar a su princesa.
Aquellas palabras me cayeron de golpe. Sentí mis piernas desistir y tuve que sostenerme a una de las sillas para no caer.
— ¡Yo no tengo hermanos! ¡Yo estoy sola maldita sea! ¡Sola! ¡Y así me quiero quedar!
— Azalea —se acercó hasta mi y poso su mano sobre la mía—De verás lo siento.
— Déjame—me solté de su agarré—Tu no tienes por qué estar en mi vida—lo amenacé—Tu no eres mas que un desconocido para mi. Si no fuera por ti, yo estaría en este momento con mis padres.
— ¿Querías que te dejara morir? —preguntó con la voz quebrada— ¡De ninguna forma! ¡Tus padres estarían decepcionados por darte por vencida Azzie!
— ¡A ti no te tiene porque importar! ¡No somos nada! ¡Y si crees que te voy agradecer por haberme salvado! ¡Te equivocas! ¡Tu nada más me has hecho miserable Zachary!
Corrí de nuevo a la habitación y cerré la puerta dando un sonoro golpe. Las lágrimas de nuevo se apoderaron de mis ojos, y maldije desde el fondo de mi corazón a ese estúpido que se hace decir mi hermano.
Caminé hasta la cama, y me di cuenta de que del otro lado había un pequeño sillón donde estaba una maleta.
Corrí hasta ella, y aprecie algunas de las prendas que había dejado en casa de Melody. Inclusive, estaba mi preciosa pulsera de metal, con el dije de una estrella… el único recuerdo que pude conservar de mis padres.
Me cambie rápidamente tratando de no hacer ruido, así nadie notaría que me había fugado...
Cuando estuve lista, abrí la ventana del cuarto, y salí a ese pequeño balcón. Observé el panorama. Debían ser como las siete de la noche, más o menos, porque aun había un poco de luz en el cielo. Mire a mis alrededores, y me di cuenta que podía saltar al otro extremo, y escapar por otra habitación del hotel.
Me subí al barandal, para poder saltar y…
— ¡Azalea! —gritaron y perdí todo el equilibrio que me quedaba.

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